mindfulness

mindfulness

Indagar y reflexionar

El pasado quedó atrás,
el futuro aún no ha llegado,
el presente se nos escapa;
las cosas cambian continuamente, sin ningún fundamento firme;
tantos nombres y palabras confusamente creados por sí mismos,
¿cuál es la utilidad de la vida, que transcurre inútilmente día a día?
No retengas tus viejas ideas; no persigas tus nuevas fantasías;
sincera e incondicionalmente, indaga y reflexiona en tu interior;
indagar y reflexionar, reflexionar e indagar,
hasta que llega el momento en ya no son posibles más indagaciones;
ése es el momento en que podrás comprender
que durante todo tu pasado has estado en el error.


Ryokwan

Unidad

Cuando te esfuerzas por ganar la quietud, deteniendo el movimiento, 
La quietud así ganada está siempre en movimiento; 
Mientras te demores en el dualismo, 
¿Cómo puedes realizar la unidad? 

Hsin-Hsin-Ming
Creer en la Mente
El Libro de la Nada
 

Trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Adolescentes y adultos
El TDAH suele aparecer en la infancia y continuar desarrollándose en  la edad adulta. Los medicamentos estimulantes representan la base del tratamiento actual, sin embargo, no es lo mas deseable y se echan de menos otros enfoques.
En los últimos años, la atención plena (mindfulness) se ha propuesto para mejorar la atención, reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo. Un estudio de la profesora Lidia Zylowska  de la Universidad de  California en Los Angeles puso a prueba la viabilidad de un programa de mindfulness de 8 semanas de duración para adultos y adolescentes con TDAH.
Los resultados fueron sorprendentes: la mayoría de los participantes completaron el entrenamiento e informaron  de su completa satisfacción con el programa. Se realizaron comparaciones de autoinforme pre-post con mejoras evidentes de los síntomas del TDAH. Así mismo se constataron mejorías objetivas en atención e inhibición cognitiva. También se observaron mejoras significativas en parámetros como la ansiedad y la depresión.
La conclusión de este estudio es que el entrenamiento de la mente por medio de un programa de mindfulness es una intervención factible para adultos y adolescentes con TDAH y capaz mejorar los problemas conductuales y neuro cognitivos.



Niños

Los niños con TDAH presentan con frecuencia un alto índice de desobediencia hacia sus padres. Varios métodos han sido utilizados para reducir los problemas de conducta en estos niños, la medicación y la manipulación de las contingencias de comportamiento son dos de los más frecuentes. Una objeción a menudo planteada por los padres es que estas estrategias  les obligan a imponer un fuerte control sobre los niños, lo cual incide en la capacidad de estos para aprender estrategias de autocontrol por si mismos. Además estas estrategias contribuyen a disminuir en lugar de  aumentar las interacciones positivas entre padres e hijos.

 Los estudios han demostrado que el seguimiento de un programa de entrenamiento en mindfulness por parte de los padres puede mejorar la interacción positiva con sus hijos e incrementar la satisfacción durante su crianza. El programa produce cambios personales, tanto en padres como en hijos y representa una alternativa potente a las actuales aproximaciones.

Nirbhay N. Singh - Journal of Child and Family Studies - Volume 19, Number 2, 157-166

A callarse


Ahora contaremos doce
y nos quedamos todos quietos.
Por una vez sobre la tierra
no hablemos en ningun idioma,
por un segundo detengamonos,
no movamos tanto los brazos.
 
Seria un minuto fragante,
sin prisa, sin locomotoras,
todos estaríamos juntos
en una inquietud instantanea.

Los pescadores del mar frio
no harían daño a las ballenas
y el trabajador de la sal
miraría sus manos rotas.

Los que preparan guerras verdes,
guerras de gas, guerras de fuego,
victorias sin sobrevivientes,
se pondrían un traje puro
y andarían con sus hermanos
por la sombra, sin hacer nada.

No se confunda lo que quiero
con la inacción definitiva:
la vida es solo lo que se hace,
no quiero nada con la muerte.

Si no pudimos ser unánimes
moviendo tanto nuestras vidas,
tal vez no hacer nada una vez,
tal vez un gran silencio pueda
interrumpir esta tristeza,
este no entendernos jamas
y amenazarnos con la muerte,
tal vez la tierra nos enseñe
cuando todo parece muerto
y luego todo estaba vivo.

Ahora contare hasta doce
y tu te callas y me voy.

Pablo Neruda


Corazón de cebolla


Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros.

Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado... El caso es que los colores eran irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.

Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón, porque también las cebollas tienen su propio corazón, un piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra una aguamarina, aquella un lapislázuli, la de más allá una esmeralda ... ¡Una verdadera maravilla!

Pero, por una incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerante, inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.

Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarles una por una:

- "¿Por qué no eres como eres por dentro?"

Y ellas le iban respondiendo:

- "Me obligaron a ser así... me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran nada."

Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de porqué se pusieron las primeras capas. Y al final el sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón. Y así será hasta el fin del mundo.