mindfulness

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¿Cómo cambia la meditación nuestra experiencia diaria?

Acaba de empezar un estudio longitudinal que se prolongará hasta junio del 2016 para evaluar si la práctica de la meditación provoca que la gente se comporte de manera más feliz, amable o muestre más solidaridad durante su vida diaria.

Para ello se medirán seis parámetros considerados como esenciales:


1 La empatía y afección

2 Reír versus suspirar

3 Discutir y quejarse

4 Tiempo que se decida a estar con otros o en solitario

5 Conversaciones sobre temas significativos

6 Inclusión social, usar palabras como «nosotros» en lugar de «yo»


En paralelo os propongo que analicemos nosotros, cada cual en particular, en qué medida nos adecuamos a estos parámetros durante nuestra vida diaria.

¿Mostramos empatía y afección o pasamos aquello que parece no afectarnos directamente a nosotros?
¿Con qué frecuencia sonreímos y reímos?
¿Cuántas veces suspiramos a lo largo del día?
¿Con qué frecuencia discutimos o nos quejamos?
¿Realmente hablamos de lo que merece la pena en la vida o preferimos seguir atados a la banalidad?

Observemos además nuestro vocabulario, eso podría ponernos en la pista de algo importante, pongamos especial atención en las ocasiones en que empecemos nuestra frase con un «yo».


Riqueza y compasión


En un artículo en Scientific American, Daisy Grewal cita los trabajos de dos psicólogos, Paul Piff y Dacher Keltner, que muestran que los súper ricos muestran comportamientos menos solidarios, menos compasivos, más egoístas y más propensos a saltarse las normas y reglas que las clases populares. Las clases populares han desarrollado unas culturas de solidaridad que se encuentran ausentes entre las élites ricas y súper ricas (Daisy Grewal, “How Wealth Reduces Compassion”, Scientific American, 10.04.12).
Una conclusión semejante se ha publicado por la Asociación para la Psicología Científica (Press Release, 08.02.12) en la que señala la cultura egocéntrica existente entre las personas de rentas superiores y su menor capacidad emotiva hacia otras personas con  necesidad de apoyo o solidaridad. La famosa frase de “nobleza obliga”, simplificando que los de arriba sienten la necesidad de cuidar de los otros no existe ya (en caso de que hubiera existido). Es cierto que personas muy ricas dan mecenazgo, pero son siempre las excepciones.


A resultados parecidos han llegado estudiosos de la cultura empresarial, como la famosa Bloomberg Newsletter. Así, tal revista publica los hallazgos del citado Paul Piff, de la Universidad de California, publicados también en la Academia de Ciencias de EEUU, que muestra como los ricos y súper ricos obedecen menos las leyes de tráfico y las normas de conducta aprobadas por la sociedad, son más egoístas y piensan menos en otras personas, son menos capaces de  expresar solidaridad o compasión y se saltan otros tipos de leyes con mayor frecuencia. Por cierto, tales comportamientos poco solidarios aparecen también con mayor frecuencia entre estudiantes de Economía y Empresariales en EEUU, los cuales indican que el egoísmo y egocentrismo son atributos favorables para la eficiencia económica, observación que ha motivado una demanda de cursos de ética y comportamiento cívico en las facultades de Economía.

Sería interesante que estudios y análisis de esta naturaleza se hicieran también en España, pero hasta ahora no se han hecho. Teniendo en cuenta el enorme fraude fiscal de los súper ricos y su continua oposición a reformas que facilitaran el bienestar social de la ciudadanía y muy en especial de las clases populares, es casi seguro que los súper ricos españoles están entre los menos solidarios y más incívicos entre los súper ricos de los países semejantes por el nivel de desarrollo económico a España.




Fuentes:
http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=how-wealth-reduces-compassion
http://www.vnavarro.org/?p=7634

Terapia "mindfulness" aliviaría los síntomas del colon irritable


Un pequeño estudio sugiere que la terapia que combina meditación con yoga suave, y que se conoce como "mindfulness", aliviaría los síntomas del síndrome de colon irritable.
En un grupo de 75 mujeres con el trastorno digestivo, los autores hallaron que aquellas tratadas con "entrenamiento mindfulness" sintieron más alivio de los síntomas en tres meses que mujeres tratadas con grupo de apoyo.
Los resultados, aseguran los autores, sugieren que la técnica mindfulness debería ser una opción para el tratamiento del síndrome de colon irritable (SCI). Un médico ajeno al estudio coincidió con esa apreciación.

"Las personas con SCI deberían aprender la técnica mindfulness", dijo la doctora Delia Chiaramonte, directora de educación del Centro para la Medicina Integral de la University of Maryland, en Baltimore.
Hacerlo, agregó Chiaramonte, es "100 por ciento seguro" y ofrece una forma de manejar los síntomas del SCI de manera individual y a largo plazo.
Las personas con SCI sufren crisis reiteradas de calambres abdominales, hinchazón, constipación y diarrea. El tratamiento clásico incluye cambios alimentarios y fármacos antidiarreicos, laxantes o suplementos de fibra. Existen evidencias de que el ejercicio moderado regular también ayuda.
Se desconoce su causa, pero la ansiedad y estrategias como evitar reuniones sociales por los síntomas agravan el síndrome en muchos pacientes.
Por eso, a veces se utiliza la consejería psicológica y la mejor terapia es la cognitiva conductual, que modifica los patrones de pensamientos no saludables que favorecen los problemas de salud.
El equipo de Susan A. Gaylord, de la University of North Carolina en Chapel Hill, analizó otro enfoque para administrar la relación "cerebro-intestinos" llamado reducción del estrés con mindfulness.
Al azar, 75 mujeres con SCI recibieron entrenamiento en mindfulness o concurrieron a un grupo de apoyo una vez por semana durante dos meses.
El entrenamiento incluyó lecciones de meditación, posturas suaves de yoga y "escaneo corporal" para concentrar la atención en una sola área del cuerpo por vez para detectar la tensión muscular y otras sensaciones.
El equipo halló que tres meses después de la finalización de la terapia, a las mujeres tratadas con mindfulness les iba mejor que al otro grupo.
Sus resultados promedio, según una escala de síntomas de 500 puntos, disminuyeron más de 100 puntos (una reducción de 50 puntos se considera una mejoría "clínicamente significativa").
En cambio, los resultados en el grupo de control disminuyeron unos 30 puntos, publica American Journal of Gastroenterology.
Los autores observaron que las mujeres tratadas con grupo de apoyo eran menos propensas a esperar obtener beneficios que las del grupo tratado con mindfulness.
"Y aun así, al grupo tratado con mindfulness le fue mejor. De modo que no es sólo el contacto con otro ser humano ni que esperan mejorar" lo que provoca el efecto, dijo Chiaramonte.
Además, tiene sentido que la terapia mindfulness ayude a las personas con SCI, indicó. "Una parte del problema en esos pacientes es la atención que le prestan al malestar físico y qué es lo que la mente hace con esa información", explicó.
El objetivo de la terapia con mindfulness es que las personas se den cuenta de qué sienten y luego "lo dejen ir", en lugar de seguir pensando en los síntomas, lo que los puede agravar.
El estudio se limitó a la técnica de reducción de estrés con mindfulness, un programa desarrollado por un equipo de la University of Massachusetts en 1979, por lo que serían necesarios más estudios.
FUENTE: American Journal of Gastroenterology, online 21 de junio del 2011

La metáfora de la persona en el agujero


La situación es la siguiente.
Imagina que te encuentras en medio de un campo con los ojos vendados.
Te informan de que tu cometido en la vida es correr por el campo y te hacen entrega de una pequeña bolsa con algunas herramientas. Esta es la manera en que se supone deberías vivir tu vida y así lo haces.
Lo que no sabes es que este campo esta sembrado de agujeros, bastante espaciados unos de otros pero muy profundos. Al principio no lo sabes, eres demasiado ingenuo, así que te pones en marcha y más tarde o más temprano caes en uno de los agujeros. Es imposible salir de él, es demasiado profundo y no hay nada a lo que agarrarse. Probablemente eches un vistazo a la bolsa de herramientas que te entregaron para ver lo que hay dentro, especialmente algo que te pueda ayudar a salir del agujero. Supón que solamente hay una herramienta en la bolsa: una pala, eso es lo único que tienes. Algo dubitativo empiezas a cavar y te das cuenta en seguida de que todavía estás dentro, así que intentas cavar más y más rápido,  pero ese no ese no parece ser el modo de salir. Empiezas a coger más o menos arena con  tu pala o intentas echarlo todo fuera o amontonarlo dentro, pero continúas en el agujero. Después de tantos esfuerzos el agujero no ha hecho sino hacerse más grande. ¿Y si tuvieras una pala mas grande? ¿O una con un excelente mango dorado? Ese no es el camino porque cavar no es la forma de salir de un agujero, puede ser desesperante, no puedes excavar una salida porque eso te entierra aún más.

GlaxoSmithKline pagará 2.400 millones de euros por fraude en Estados Unidos

La farmacéutica británica GlaxoSmithKline ha admitido su culpabilidad y pagará una multa de 3.000 millones de dólares (unos 2.380 millones de euros) por promocionar de manera ilegal los antidepresivos Paxil y Wellbutrin en Estados Unidos.

Según las autoridades norteamericanas, la compañía reconoce en el acuerdo que también ocultó información sobre las garantías del medicamento Avandia, empleado en casos de de diabetes.

El gobierno estadounidense ha descrito el caso como “el mayor fraude sanitario de la historia” del país. La resolución extrajudicial deberá ser ratificada ahora por un tribunal para poder cerrar definitivamente la batalla legal en la que las autoridades norteamericanas acusaron a la farmacéutica de violar las leyes sobre distribución y desarrollo de medicamentos.

(...)


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